Autoexigencia ¿aliado o enemigo?
- 16 ago 2023
- 4 Min. de lectura
¿Alguna vez te has identificado como una persona perfeccionista y autocrítica? ¿Has hecho algún trabajo y cuando estás por terminar lo empiezas otra vez porque tienes esa vocecita en la cabeza quete dice que podrías haberlo hecho mejor? Esa vocecita, es tu autoexigencia hablando.
En primer lugar, debemos reconocer que la autoexigencia y la autocrítica son esenciales dentro del crecimiento personal, ya que nos impulsan a hacer insight, superarse y ser la mejor versión posible de nosotros mismos. Es muy importante saber reconocer nuestros errores, las cosas que podemos mejorar, y las que nos funcionan bastante bien.
La autoexigencia va de la mano con el perfeccionismo (basada en patrones internos), la cual es una característica de personalidad, y tiene que tiene que ver con los estándares que nos imponemos a nosotros mismos, es decir, se caracteriza por los objetivos que nos marcamos en nuestra vida y por cómo nos colocamos ante ellos. Esta autoexigencia es en parte aprendida de patrones familiares y de la infancia y se desarrolla a lo largo de nuestra vida (basada en factores externos), dependiendo así de nuestros intereses individuales y de las circunstancias que nos rodearon. Esta característica también incluye esa autoimposición para alcanzar metas cada vez más altas.
Asimismo, se alimenta de nuestro autoconcepto y autoestima, ya que, al ser derivada de los estándares que nos imponemos, tiene mucho que ver con la manera en que nos percibimos a nosotros mismos y el valor que ponemos en nosotros. Estos estándares pueden llegar a ser patológicos si nos sostenemos en un estándar al que no podemos llegar, no porque no seamos suficientes, sino simplemente porque no somos superhumanos, y en nuestro afán de ayudar y hacer, nos olvidamos que el síndrome de burnout también existe, y probablemente nos va a afectar si continuamos por este camino.
Estando nuestra autoexigencia ligada a nuestra autoestima, (el valor que nos damos a nosotros mismos), esa vocecita interior que te dice que te esfuerces más, puede sonar como una compañera que motiva a ser mejor, pero, en muchas ocasiones, suena como un jefe tirano que te carga con trabajo, es entonces cuando tu autoexigencia se convierte en una patología.
Autoexigencia (perfeccionismo) patológico: está caracterizada por la necesidad de hacer todo de manera "perfecta" de manera obsesiva. Las personas que padecen este rasgo tienden a tener altas expectativas de sí mismas y de los demás, tienden a sentirse amenazados al no tener control sobre ciertas situaciones o tareas, y son muy críticas con cualquier error o imperfección tanto individual como de otros. Esto genera altos niveles de estrés y ansiedad, debido a que la persona se sostiene a si misma a un estándar imposible de perfección. Añadiéndole a esto, en la mayoría de las ocasiones genera puede generar problemas en la vida personal y profesional, ya que la persona puede tener dificultades para adaptarse a situaciones nuevas o imprevistas, así como problemas de autoestima, debido a que estas personas tienden a basar su valor en la cantidad de tareas completadas, así como tienen una mayor tendencia a la comparación con otros.
Autoexigencia constuctiva: esta es la que puede ser un motivador, esta caracterizada por la necesidad de superación, sin embargo, esta surge de la comparación con uno mismo y de estándares autoimpuestos más realistas, tomando en cuenta el contexto, habilidades y sobre todo, oportunidades de mejora del individuo, entendiendo que es un ser humano y integrando un diálogo interno desde la empatía y el entendimiento de uno mismo y sus capacidades.
Para evaluar si nuestra autoexigencia es constructiva o destructiva hemos de prestar atención a cómo nos hablamos, a nuestro diálogo interno. Evaluar cómo se manifesta nuestra autoexigencia, cómo se comunica con nosotros. Piensa en tu autoexigencia como un jefe dentro de tu trabajo:
¿Es como un “mal Jefe” déspota, autoritario, agresivo, que triplica tu ansiedad?
¿O es un buen líder interior: que señala los errores de forma constructiva, sabe motivar, habla siempre desde el respeto y la empatía, resaltando los éxitos y haciendo propuestas de mejora frente a lo que no sale bien?
Si es como el primero, ten en cuenta lo siguiente:
Debemos intentar reeducar a nuestra voz autoexigente y convertirla en un buen líder interior.
Trabajar un estilo de comunicación interior empática.
Definir nuestros objetivos en función de nuestras propias capacidades y recursos, centrandonos en nosotros mismos. No en ideales de perfección.
Buscar inspiración y conocimiento en los demás
Centrarnos en el proceso, no en la meta.
Disfrutar del camino.
Ser consciente que los errores son parte del camino.
Automotivarnos desde el cariño.
Recuerda que la única persona a la que deberías intentar superar es a ti mismo, ya que nadie ha tenido el mismo origen, el mismo set de habilidades y las mismas dificultades que tú. Cada persona nace con su propio set de personajes y capítulos en su historia, ¿por qué comparar con la historia de otro que no conoce por lo que has pasado?
Quiero aclarar que esta entrada no es una sustitución de Consejería o Psioterapia, si sientes que necesitas algún tipo de ayuda porfesional, lo mejor sería acudir a un profesional de la salud mental.



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