La manifestación no tiene nada de magia y mucho de autoprofecías e intención.
- 31 oct 2022
- 4 Min. de lectura
Disclaimer: lo que van a leer en esta publicación es mi opinión personal, además, proviene desde mi historia y, hasta, cierto punto, mi privilegio. No traigo verdades absolutas, traigo mi verdad, desde mi historia de vida, esperando que le pueda ayudar a alguien más.
Si ustedes buscan en Youtube, Google, o cualquier otra página de información te van a ofrecer mil y un métodos de manifestación, que si el scripting, que ley de atracción, de suposición, que rituales para conectar con tu yo espiritual, etc. Y por esto, tendemos a pensar que la manifestación es mística y mágica, y por ende, fuera de nuestro alcance.
Para mí, la manifestación era algo que requería ser más de lo que era en ese momento, entonces tendía a aplazarla, utilizando frases o cadenas de pensamiento como: "cuando sea de esta, esta y esta manera voy a poder manifestar la vida que quiero," y pueden llenar el espacio en blanco con la palabra que quieran, cuando tenga autoestima, dinero, me gradúe, aprenda a gestionar mis emociones, tenga una pareja estable, afianze mi relación con amigos familiares, etc... y, en conclusión no lograba manifestar, mi vida no cambiaba y me frustraba, ¿por qué no puedo agarrar la vida de los cuernos para lograr manifestar mi vida soñada? ¿por qué no cambio?
Para ponerles en contexto, poco antes de pandemia, tenía problemas bastante graves en tema de economía, al punto de que estaba a un pie de la calle y sobrevivía de la caridad de las personas que me rodeaban (por quienes estaré eternamente agradecida), emocionalmente estaba también por los suelos, mis emociones me guiaban a mí, las reprimía y terminaba explotando y haciéndole daño a quienes me querían, trabajaba en mi autoestima, pero no trabajaba mis traumas y siempre me encontraba a la defensiva, tenía miedo al abandono, al mismo tiempo que temía al compromiso y me prestaba relaciones o dinámicas que no me traían nada, además de las relaciones que tenía que sí eran sanas pero a veces descuidaba.
En fin, me sentía frustrada porque mi vida seguía siendo la misma, me preguntaba por qué no estaba haciendo esa supuesta conexión milagrosa con el mundo espiritual de la que todo el mundo hablaba, que hacía que todas las cosas maravillosas que el universo me debía llegaran a mis manos. Ahí radicaba mi problema, luego de hacer instrospección, reevaluar mis metas, como por ejemplo: tener un trabajo, independizarme de la casa donde estaba, etc, me dije a mí misma, ¿cómo se ve la persona que cumple esas metas? ¿qué cualidades tiene? ¿qué cambios ha hecho en sí misma? Porque eso me daba a mí la paura de las cosas que debía trabajar dentro de mí misma, y salirme un poco de esa fiesta de autocompasión que me tenía a mí misma, donde observaba desde afuera, y reconocía las areas en las que podía trabajar, tomando en cuenta que estas estuviesen dentro de mi control (mis acciones, la gestión de mis emociones y mi visión).
Al trabajar en estas cosas que según yo necesitaba trabajar para que esas cosas se manifestaran, cada vez que ponía límites, cada vez que hacía introspección y cuestionaba mis creencias y emociones, que cortaba lazos con alguien que estaba en diferente sintonía con la Adriana que yo deseaba manifestar, fue entonces que las cosas empezaron a mejorar, que conseguí trabajo (con muchísima ayuda de alguien que me recomendó fervientemente en la empresa en la que estoy hoy en día), que empecé a sentirme cómoda en mis relaciones interpersonales, que empecé a adaptarme al ritmo de mis responsabilidades académicas y mejorar mis notas, y luego, gracias a esa autodisciplina y contante esfuerzo en mí misma fue que logré independizarme, el que hasta ahora considero mi mayor logro.
Con esto no quiero decir que este haya sido un viaje fácil, hubo días en los que no deseaba trabajar en mi mejor versión, hubo días en que sentía que no había avanzado nada, días en los que lloraba por horas porque esas recompensas que tanto buscaba no estaban llegando a corto plazo, pero dentro de todo y en esos días que no eran tan fáciles, el reconocerme desde el amor y la empatía, abrazarme y permitirme el tiempo de recargar baterías y trabajar en mi proceso más que exigir mis metas es lo que me llevó a manifestar todas esas cosas. Actualmente, estoy por terminar mi carrera universitaria, he subido de rango dentro de mi trabajo, logré además trabajar en algo que me apasiona (la enseñanza) en mis fines de semana, tengo una pareja estable, he mejorado mis relaciones familiares y de amistad y tengo muchísima más confianza en mí misma y mis capacidades.
¿Qué quiero decir con esto? Que la manifestación sí funciona, pero dejando a parte todas esas creencias místicas que tenemos alrededor de ella, la manifestación funciona en la medida que uno trabaja en el proceso de mejorarse a sí mismo, todo lo demás termina cayendo en su lugar, pero no por atrte de magia, sino porque tú, trabajando en el proceso, creaste las condiciones y te preparaste a ti mismo para ello.




Comentarios